Fué entonces,
cuando supe la respuesta
al acertijo del mago
Él nos dijo a los dos:
¿cuantos versos,
hacen falta
para darte cuenta
de que se tienen
mariposas
en alguna parte
del estómago?
Yo lo pensé
noches y noches
y el viento helado
acabó con los arboles
y la nieve cayó
congelando las primaveras
y el mago dejó de actuar
cuando el invierno
rasgó con el hielo
su chistera.
Entonces me acerqué
despacio
helado,
con los labios
gangrenados
y las manos llenas
de rocío
que a la luz de los focos
era sangre de enamorados
y dije:
"Tan solo uno menos
de los que hacen falta
para darte cuenta
de que tarde o temprano
tendrás que vomitarlas"

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3 curiosos pasaron por aqui:
Este me ha encantado.
Ambas sensaciones son horribles, tener mariposas y vomitarlas.
Mejor fuera que dentro
en cualquier caso el estómago duele.
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